En Navidad el mismo Dios se hace niño, pobre, migrante, sin lugar en la población… Para los escolapios tiene un sentido todavía mayor que para toda la humanidad: hemos de estar atentos dónde nace hoy, para ser como los pastores que dejan todo para ir donde él, que descubren en el más necesitado de nuestro tiempo al mismo Dios, que agradecen la suerte de poder ayudarle en esa circunstancia.
La Navidad es una gran fiesta para toda la humanidad, para los cristianos… ¡y quizá más para los escolapios!
