Hoy celebramos, redescubrimos juntos que Jesús está vivo, que ha resucitado después de vencer la cruz y la muerte.
Esto es motivo de fiesta y alegría, aun en medio del aislamiento provocado por esta epidemia generalizada. Y es también renovación de nuestra vida para dejarle que siga vivo a nuestro lado, para hacer que esté vivo en medio del mundo, para que le encontremos personalmente (y también en comunidad) resucitado a nuestro lado.
¡Aleluya, que el Señor resucitó y con Él todos resucitamos!
