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La Fraternidad de Bolivia es pequeña y muy especial, Son tres comunidades (de las cuatro presencias con comunidad religiosa) y las tres son conjuntas de religiosos y laicos, es decir, viven juntos: un matrimonio (llegado de Venezuela) en Santa Cruz de la Sierra con dos religiosas, un matrimonio (enviado de Brasil) con cuatro religiosos y un prenovicio a los que se añaden para el encuentro semanal de la comunidad dos laicos más y tres jóvenes en discernimiento en Cochabamba y dos parejas (una enviada desde España – Emaús y otra boliviana) con tres religiosos conviviendo en el internado de Anzaldo.
Al estar viviendo juntos en su mayoría, este tiempo de cuarentena no impide la vida comunitaria, sino que la refuerza en tiempo e intensidad y, tan solo en Cochabamba, es preciso conectarse on line con quienes están en sus casas, lo que no resulta nada complicado.
Más difícil es mantener la misión en un país donde las posibilidades de conexión son difíciles (sobre todo en la zona rural), donde las necesidades son grandes y los recursos pequeños. Con los colegios, las parroquias, los internados y residencias, los Centros Calasanz cerrados y la dificultad de conectarse y moverse,,, la misión escolapia queda muy reducida. Se transmiten algunas eucaristías y momentos parroquiales, se envían algunos materiales, pero ciertamente el alcance no es grande.
Y las necesidades básicas aumentan… sin tener mucha capacidad de respuesta. Se atienden a algunas familias con cestas básicas de alimentación, se colabora en Anzaldo con las autoridades para organizare… y poco más.