Estamos en un momento muy especial con los colegios, las parroquias, los centros sociales… cerrados para guardar la cuarentena marcada por las autoridades sanitarias. ¿Qué hacemos los escolapios en estas semanas?
La lista sería interminable, pero vamos a citar algunas iniciativas:
- Cuidar mucho la vida comunitaria y, especialmente, la salud de los más mayores y vulnerables: esta pandemia ya se ha llevado a seis religiosos escolapios. Cuidar la vida en familia, en casa, en comunidad es una gran labor.
- Mantener la actividad escolar, donde es posible, vía Internet: estamos sacando mucho provecho y muchas iniciativas de interés.
- Ofrecer muchos espacios de celebración, oración, formación religiosa, contacto, especialmente desde las parroquias y centros de culto. Y también desde las Comunidades Cristianas Escolapias. La oración no solo nos mantiene con fuerza: ¡también hace milagros!
- Seguir cuidando, como se puede, la actividad del Movimiento Calasanz, de los grupos diversos, la catequesis, la formación… ofreciendo sugerencias, recursos, intensificando nuestras redes sociales.
- Mantener funcionando los proyectos que no pueden cerrar, sobre todo, los hogares de niños, niñas, jóvenes, madres… que no tienen otra casa.
- Impulsar la atención alimentaria, en clara urgencia y crecimiento, para los niños que recibían la comida en los centros sociales, comedores escolares… echando mucha imaginación para conseguir los alimentos necesarios y artículos de primera necesidad, así como para repartirlos desde los centros sociales, las parroquias.
- Seguir atendiendo a llamadas urgentes de personas que necesitan una atención médica, una palabra de esperanza, un apoyo de cualquier tiempo.
- Mantenernos en contacto con todas las personas posibles, preocupándonos por su situación, sosteniendo la mayor parte de los equipos escolapios… y seguir con nuestra formación, intensificar la lectura, ver una buena película, mantener una buena conversación que puede ser virtual…
- Buscar recursos materiales y económicos para seguir ofreciendo los proyectos más urgentes y procurar mantener los puestos de trabajo, en la medida de lo posible.
- Agradecer las ayudas que se van recibiendo, las personas dispuestas a colaborar de una u otra manera.
Para acabar, hemos de citar especialmente a muchos religiosos dedicados sin descanso, a las Fraternidades que se mantienen muy activas y colaboradoras y, de un modo especial, a la Red Itaka – Escolapios que está mostrando ahora más que nunca su capacidad de solidaridad en el ámbito local y también el internacional.
Si quieres y puedes, contamos contigo para seguir esta labor.
