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Hoy tendríamos que estar celebrando, después de seis años, la II Asamblea de la Fraternidad General en Santo Domingo. No ha sido posible, pero sí tenemos hoy ocasión de sentirnos Fraternidad de las Escuelas Pías de todo el mundo, de orar unos por otros más allá de nuestro espacio local o provincial, de renovar nuestra vocación escolapia en Fraternidad, de continuar con las posibilidades que tengamos para continuar la misión escolapia, de tener en el horizonte esta Asamblea que, si Dios quiere, celebraremos en marzo del próximo año.