Japón, tiempos de guerra…
Un niño caminaba con el cuerpo sin vida de su hermano en la espalda.
Un niño caminaba con el cuerpo sin vida de su hermano en la espalda.
Su plan: enterrarlo cuando pudiera.
Un soldado lo vio y le dijo: «Bájalo, así podrás correr mejor».
El niño, con firmeza, respondió: «No pesa… es mi hermano».
El soldado rompió en llanto.
Con el tiempo, esta imagen se convirtió en un símbolo de unión y amor incondicional en Japón.
