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En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, Palabra viva del Padre, en Ti encontramos la luz que guía nuestros pasos.
Sabemos que el corazón humano vive inquieto, hambriento de sentido, y sólo tu Evangelio puede darle descanso y plenitud.
Enséñanos a escucharte cada día en las Escrituras, a dejarnos interpelar por tu voz y a discernir nuestras decisiones desde la cercanía a tu Corazón.
Que tu Palabra sea alimento en el cansancio, esperanza en la oscuridad y fortaleza en nuestras comunidades.
Señor, que nunca falte en nuestros labios ni en nuestro corazón la Palabra que nos hace hijos y hermanos, discípulos y misioneros de tu Reino.
Haznos una Iglesia que ora con la Palabra, que se edifica en ella y la comparte con alegría, para que en cada persona renazca la esperanza de un mundo nuevo.
Que nuestra fe madure en el encuentro contigo a través de tu Palabra, movilizándonos desde el corazón a salir al encuentro de los demás, a servir a los más vulnerables, a perdonar, construir puentes y anunciar la vida. Amén.