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Celebramos 25 años de la creación de la Fundación Itaka – Escolapios. Es buen momento para echar la vista atrás y ver esta preciosa aventura con tantas alegrías y desafíos superados (el desarrollo de los grupos, el inicio del catecumenado juvenil y adulto, la asociación Itaka, las comunidades de Itaka con el posterior paso a Fraternidad, el momento que hoy celebramos de la puesta en marcha de la Fundación, la convergencia con otras asociaciones, Demarcaciones y Fraternidades, el reconocimiento de la Orden como entidad de integración carismática y jurídica, el paso a ser Red con la carta programática de los dos grandes sujetos de las Escuelas Pías… y cada uno de los pequeños o grandes acontecimientos en tantos lugares y proyectos).

Ciertamente el viaje a Ítaca está siendo maravilloso, aunque no siempre fácil, y, cuando lleguemos al puerto al que el Señor nos lleve, tendremos que seguir dando gracias por haber llegado a la meta, agradecer todavía más por ese viaje y sus peripecias. Y agradecer más, si cabe, por las personas con las que hemos caminado y todas las que no hemos ido encontrando en el camino… porque Dios estaba en todas ellas.

Con estas letras quiero agradecer a Dios por esta aventura… y a ti, por ser parte de ella, por remar en esta barca, por mantenerte fiel, por ser compañero(a), amigo(a), hermano(a).

Cuando emprendas el camino hacia ITAKA
debes pedir que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
Debes pedir que el camino sea largo,
que sean muchas las madrugadas en que entres
en un puerto que tus ojos desconocían,
y vayas a las ciudades a aprender de los que saben.
Ten siempre en el corazón la idea de ITAKA.
Has de llegar a ella, es tu destino.
Pero no fuerces jamás la travesía.
Es preferible que se prolongue muchos años.
Y hayas envejecido al fondear en la isla,
enriquecido por todo lo que habrás ganado por el camino,
sin esperar que te ofrezca más riquezas.
ITAKA te ha dado el hermoso viaje.
Sin ella no habrías zarpado.
Y si la encuentras pobre, no pienses que ITAKA te engañó.
Como sabio en que te habrás convertido,
sabrás muy bien qué significan las ITAKAS.
Más lejos tenéis que ir,
más lejos de los árboles caídos, que ahora os aprisionan.
Y, cuando lo hayáis conseguido,
tened muy en cuenta no deteneros.
Más lejos, id siempre más lejos,
más lejos del presente que ahora os encadena,
y cuando os sintáis liberados,
emprended otra vez nuevos pasos.
Más lejos, siempre mucho más lejos.
Más lejos del mañana que ya se está acercando.
Y cuando creáis que ya habéis llegado,
sabed encontrar nuevas sendas.

Gracias…y continuemos el camino más lejos, siempre más lejos. (Javier Aguirregabiria)