El Jueves Santo es el signo del amor hasta el extremo, en el servicio humilde de lavar los pies de los demás, en la renovación de la Alianza basada en la aceptación del amor del Dios que es amor, en el regalo de la Eucaristía siempre en comunidad y con palabra, en la entrega vocacional de los llamados al sacerdocio, en la comunidad pequeña donde nos descubrimos más hermanos con Jesús en el centro, en el compromiso renovado de salir en misión para acompañar a Jesús…
Es día de abrir el corazón y dejar espacio a asumir tanto amor…
