Parece mentira, pero va naciendo un sentimiento, una intuición, un testimonio que se va transmitiendo y contagiando, un descubrimiento cada vez más patente, una realidad que se impone a la tristeza, a la desesperanza, al dolor, a todo el sufrimiento del mundo… ¡La muerte está vencida! ¡Jesús està vivo a nuestro lado! ¡Hay motivos de esperanza, de ánimo, de continuar el trabajo por un mundo humano y hermano… se cumple todo lo que Jesús nos mostró con su vida! ¡ALELUYA!
No es imaginación ni locura, podemos encontrar a Jesús vivo en la comunidad, en los pobres, en la Eucaristìa, en su Palabra, en la oraciòn, en el trabajo por la paz y la fraternidad, en la rutina del dìa a dìa si tenemos mirada limpia, en el propio corazón, en la conciencia y en los mejores sueños… hasta en los momentos de dificultad y en la lucha cotidiana. ¡ALELUYA!
