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La protección de nuestro planeta comienza con la #Educación.
Actualmente, unos 112 000 centros educativos de 98 países se han convertido en escuelas verdes. Estos centros han adoptado la Norma de Calidad para Escuelas Verdes de la UNESCO, que define los requisitos mínimos para crear entornos de aprendizaje sostenibles en torno a cuatro dimensiones: gobernanza escolar, infraestructura y operaciones, enseñanza y aprendizaje, y participación comunitaria.
Estas escuelas están transformando el aprendizaje, promoviendo la sostenibilidad no como una asignatura, sino como una forma de pensar, vivir y actuar.
En Cotia, cerca de São Paulo (Brasil), la Escuela Ágora empieza a enseñar mucho antes de que comience una clase: en el ritmo sereno del bosque, en el cambio de las estaciones, en el simple acto de observar un árbol o un animal. Allí, la naturaleza se convierte en un aula donde niñas y niños crecen sintiendo, explorando y comprendiendo que forman parte de ella, y no están separados de ella.
En la Escuela Ágora, la sostenibilidad no es una teoría, se vive. El aprendizaje surge de la experiencia: trepando a los árboles, observando los cambios estacionales o pasando tiempo al aire libre. Esta inmersión se combina con prácticas educativas que animan al alumnado a explorar, cuestionar y asumir la responsabilidad de su entorno.
Las escuelas verdes también demuestran algo más profundo: cómo las prácticas locales se conectan cada vez más con un movimiento global en favor de la educación para el desarrollo sostenible. Esto se alinea con el objetivo de la UNESCO para 2030: que al menos la mitad de todas las escuelas del mundo sean escuelas verdes.
Descubre cómo la UNESCO y sus socios están transformando los sistemas educativos: https://short.do/4vkctJ