- En el mercado humano de Libia, se puede comprar una persona entre 200 y 500 dólares
- «No es una reliquia del pasado: España cuenta hoy con unos diez mil esclavos»
- «¿Se puede hablar de esclavitud en pleno siglo XXI?… El último informe sobre Trabajo forzoso, Formas modernas de esclavitud y Trata de Personas, estima que unos 50 millones de seres humanos viven en esclavitud. Multipliquen por dos o tres»
- «Muchos de los que proclaman la muerte de la esclavitud son gente importante metida en la política, académicos, lo dicen en algunos libros, varias autoridades de Iglesia, y lo que más me afecta, hasta religiosos consagrados»
- «Sin embargo, la ONU, en la persona del Relator Especial sobre la esclavitud, nos recuerda que el problema persiste gravemente en la actualidad»
Lo anterior no son datos del siglo XIII, cuando un gran hombre, como San Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced, sintió en su corazón la llaga de la cosificación del ser humano y decidió hacer algo para cambiar esa realidad sangrante; son datos del siglo XXI, año 2022.
Los calvarios se multiplican: Siria, Mauritania, Somalia y Sudán; Costa de Marfil, Guatemala y El Salvador, Moldavia, Rusia, Haití, Yemen e Irak; la mano de obra esclava utilizada para construir estadios para el último Mundial de futbol en Qatar. La lista puede continuar, quedan muchos nombres manchados con sangre derramada de víctimas sin rostro, borrados, invisibilizados, sin nombre, sin existencia, ya que, para muchos, en nuestras sociedades modernas, desarrolladas y defensoras de los derechos humanos, la esclavitud “NO” existe. «Víctimas sin rostro, borrados, invisibilizados, sin nombre, sin existencia, ya que, para muchos, en nuestras sociedades modernas, desarrolladas y defensoras de los derechos humanos, la esclavitud ‘NO’ existe»