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Los días 25 y 26 de mayo de 2026 y tras la jornada de Pentecostés vivida en Nitra, el II Consejo de Superiores Mayores de la Orden ha entrado en su corazón temático con dos jornadas intensas dedicadas a los monográficos estratégicos: el lunes 25 de mayo se trabajaron Pastoral Juvenil y Movimiento Calasanz y Pastoral Vocacional; el martes 26, Ministerio Insustituible y Periferias. Cuatro ámbitos en los que la Orden discierne hoy, con particular hondura, dónde el Espíritu está suscitando vida nueva y hacia dónde nos invita a caminar.

Los monográficos se han desarrollado en el formato de trabajo en grupos y diálogo abierto en estilo sinodal, con la exposición de la realidad de área de los responsables generales correspondientes y la aportación viva y plural de los Superiores Mayores desde la realidad concreta de sus Demarcaciones.

El primer monográfico, conducido por el P. Roland Markus, Sch. P., Responsable del Movimiento Calasanz. Las aportaciones del P. Roland y los Provinciales pusieron sobre la mesa la riqueza y diversidad de itinerarios existentes en las Demarcaciones, así como los desafíos comunes: la fragilidad de los procesos, la dificultad del paso de la convocatoria a la pertenencia, la necesidad de educadores con identidad calasancia clara y la desembocadura vocacional.

Se subrayó también la importancia de conectar pastoral juvenil y pastoral vocacional, no como compartimentos separados, sino como un único camino de seguimiento del Señor. De igual modo, se reflexionó la importancia y plena implicación de los formandos a este itinerario de acompañamiento de la niñez y de las juventudes.

Por la tarde, el monográfico de Pastoral Vocacional, conducido por el P. Daniel Toro, Sch. P., Responsable de Pastoral Vocacional. La conversación se vivió con realismo, sin esquivar las dificultades —descenso de vocaciones en algunas Demarcaciones, fragilidad de los procesos, contextos culturales adversos—, pero también con esperanza, recogiendo signos de vida que florecen, así como experiencias provinciales que están dando fruto, como en Argentina.

Las orientaciones se concentraron en torno a varios ejes: la cultura vocacional como tarea de toda la Demarcación, no solo de un equipo; la propuesta explícita y valiente del seguimiento de Jesús en clave escolapia, sin diluir la identidad; el acompañamiento personalizado como condición indispensable; y la profunda conexión entre pastoral juvenil, ministerio y vida comunitaria: los jóvenes encuentran vocación allí donde encuentran comunidades vivas, escolapios apasionados y experiencias significativas con los más pobres. La Pastoral Vocacional, se subrayó, es responsabilidad de todos los escolapios, no encargo de unos pocos.

La mañana del martes se dedicó al monográfico sobre el Ministerio Insustituible, conducido por el P. Javier Francisco Alonso Arroyo, Sch. P., Delegado General del P. General para este ámbito, en clave de sostenibilidad integral, además secundado por el P. Sergio Conci, Sch. P., miembro del Secretariado General por un Ministerio Insustituible. Desde este ángulo, el Delegado General insistió que no se trata únicamente de sostener obras, sino discernir desde la identidad propiamente escolapia.

De ahí brotaron orientaciones convergentes: pensar la sostenibilidad en sentido integral —vocacional, comunitario, ministerial, económico, institucional, ITAKA Escolapios, la Participación en las Escuelas Pías, y las Fraternidades. El Ministerio Insustituible no es un eslogan: es la pregunta permanente sobre cómo seguir siendo verdaderamente escolapios en cada lugar. Además, de trasladar su trabajo realizado a lo largo de estos años como Delegado General, también compartió la última novedad bibliográfica de su autoría y publicado en la Editorial PPC “Maestros con alma”.

La tarde del martes culminó este bloque con el monográfico sobre las Periferias, en el que tuvo una aportación particularmente significativa el Hno. Ferran Sans, Sch. P., invitado expresamente para esta sesión. Su intervención no fue un discurso sobre las periferias, sino un testimonio desde las periferias, fruto de toda una vida vivida en ellas.

El Hno. Ferran compartió cómo, en su segundo año de teología, escuchó hablar de un barrio asolado por inundaciones, atendido por el P. Chinchachoma, sacerdote que se mudó allí para acompañar a los damnificados. En aquel lugar, dijo, vivió su verdadero noviciado: con gente que, teniendo tan poco, le enseñó tanto. «Lo importante es estar siempre dispuesto», recordó. Allí aprendió también una intuición que ha marcado toda su vida escolapia: el centro de las Escuelas Pías está en las periferias. A los veintitrés años, la obediencia le condujo a Senegal, en 1990. En las afueras de Dakar exploró durante tres años, junto a sus hermanos, los lugares posibles, hasta que, en discernimiento con los superiores, eligieron Sam Sam: un lugar sin apenas infraestructura, con familias en gran pobreza, un lugar formado por los excluidos del sistema.

A partir de su testimonio, el Hno. Ferran ofreció una reflexión profunda en torno a dos «por qué» fundamentales. El primero, y principal, es teológico: el Dios trinitario —Padre, Hijo y Espíritu Santo— decidió, en un exceso de amor, ir al margen, encarnarse en la humanidad, hacerse carne en una mujer palestina en Galilea. De este misterio brotan tres consecuencias que iluminan toda misión: Dios, en Jesús, es nuestro modelo de ir a la periferia; Dios es el modelo de inculturación; y Dios está preferentemente en la periferia. El segundo, es carismáticolos escolapios no vamos a las periferias; los escolapios nacimos en la periferia y seguimos ahí porque somos periferia. Calasanz pasaba del sacramento de la Eucaristía al sacramento de la periferia, y por amor a los niños pobres dejó las vestiduras elegantes, vistió una humilde sotana y renunció a las canonjías para hacerse mendicante por el bien de las escuelas. La Providencia condujo así a Calasanz a fundar la última Orden de las periferias: una Escuela Pía pobre para los pobres.

El Hno. Ferran distinguió, además, las periferias sociales —migrantes, presos, enfermos solos, descartados— de las periferias existenciales —donde habitan personas que sufren discriminación, exclusión, depresión, aislamiento, vulnerabilidad, marginación, invisibilidad, falta de sentido y ausencia de alguien que les ame—. Recordó la frase del Papa Francisco «las periferias nos hacen entender el centro» e invitó a no quedarse solo en las periferias existenciales, sino a ir también a las sociales, porque allí ya está esperándonos Jesús: si nos atrevemos a salir de nosotros mismos, lo encontramos. Para vivir esta misión basta con reconocer que somos enviados: la misión no es nuestra, nos ha sido encomendada, y Dios ha elegido nuestra pequeñez para transmitir su mensaje: el amor.

A la luz de este testimonio, las orientaciones emergidas fueron exigentes: la periferia no es un sector más del ministerio, sino una clave de lectura y un lugar teológico desde el que comprender toda la misión escolapia; las presencias en las periferias —centros sociales, hogares Calasanz, escuelas en contextos de gran pobreza— son signo profético y fuente de renovación carismática para toda la Orden. Se recordó que los formandos deben experimentar durante su formación una verdadera inmersión en las periferias, de tal manera, que cuando lleguen al sacerdocio, tengan memorias que les ayuden como andamiaje para continuar siendo fieles al principio escolapio de una misión en las periferias sociológicas, e implementar dinamismos, proyectos, o cauces que produzcan transformación social e integral en los más desfavorecidos.

Por otro lado, y después de la Eucaristía, cada noche se ha vivido un espacio distendido de conversación en el que distintos escolapios han compartido experiencias significativas de la Orden. El lunes, el P. Juan Alfonso Serra presentó los 25 años de Itaka-Escolapios y la experiencia juvenil de Costa Rica; el P. Viktor Zsódi habló de la presencia escolapia en Kolozsvár; y el P. Mateusz Pindelski compartió la experiencia de la Parafiada. El martes, el P. Javier Aguirregabiria presentó la realidad de los centros sociales; el P. Sergio Fernando Hernández, la red de Hogares Calasanz; y el P. Iván Ruiz, el proyecto Santiago 1. Estas conversaciones nocturnas se han convertido en espacios fecundos del Consejo.

Las eucaristías de estos dos días fueron presididas por los PP. Roland Markus y por Samson Ehemba, respectivamente.

El miércoles 27, y jueves 28 de mayo, la jornada estará dedicada íntegramente a la preparación del 49º Capítulo General, recogiendo en ese horizonte capitular las claves que han ido madurando estos días.