Es evidente que se puede mucho más cuando trabajamos juntos, buscando el bien común, aportando cada cual lo que es y tiene, siempre desde la comunión y la complementariedad… y, sin embargo, demsiadas veces quien gana es el individualismo, el adanismo, la competencia entre quienes estamos llamados a la misma misión.
Es importante trabajar juntos, impulsando las redes escolapias que más impulsan la identidad, la vida y la misión: el trabajo en clave de presencia que aúna todo lo escolapio de un lugar, la mentalidad de Orden, el impulso del nuevo sujeto escolapio que es la Fraternidad, la Red internacional Itaka – Escolapios que la plataforma conjunta de la Orden y Fraternidad… y, sin volvernos locos con la multitud de redes que van apareciendo, con aquellas que son más significativas y prioritarias para cada momento y lugar, las que nos ayudan a salir de nuestro pequeño entorno, las que convocan a más escolapios (religiosos y laicos), las que dan más fruto en la misión a la que somos llamados.
