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La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas.
Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan.
El Papa León, en su intención de oración para este mes, nos invita a rezar para que se reconozca el valor único e irrepetible de cada ser humano y para que nuestras sociedades aprendan a custodiar la vida con amor, ternura y responsabilidad.
No estás solo: al rezar te unes a millones de personas de la Red Mundial de Oración del Papa que, desde cada rincón del mundo, oran por los desafíos de la humanidad y de la misión de la lglesia.