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«Señor Jesucristo, hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador»… es la oración de base bíblica que se recomienda repetir una y otra vez en el clásico espiritual El Peregrino Ruso, hasta que se integre en la respiración. El peregrino del relato la repetía horas y horas. Se la llama también «oración del corazón» y «oración del Nombre de Jesús».

Muchos dicen que les trae paz, pero les cuesta perseverar. Pero el  Hermano Carlos María, sacerdote eremita amante de los Padres del desierto, dice en este vídeo de La Antorcha (de la AcdP) que no hace falta ir «a máximos»: diez minutos por la mañana, «tras lavarte la cara, calentar el café y sentándote un ratito» pueden cambiar la vida espiritual.

Esta oración sencilla silencia el ruido mental, aporta calma interior, conecta lo espiritual en el corazón, da paz y gozo y ayuda a la vida de oración incluso si eres «de los que se distraen con facilidad».