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El lema pastoral de la Orden de las Escuelas Pías para el curso escolar 2025/26, «Arraigados en Él», nos invitó a redescubrir nuestra vocación, nuestras comunidades y nuestra misión, arraigándonos profundamente en Cristo. Inspirado en esta visión, el PYM 2026 adoptó como lema «Crecemos juntos».
El 27 de julio de 2026, cerca de 250 jóvenes llegaron a Cluj-Napoca procedentes de Provincias escolapias de toda Europa. Jóvenes de España, Polonia, Eslovaquia y Hungría, junto con participantes de Transilvania, se reunieron dejando durante unos días la familiaridad de sus entornos cotidianos. El PYM siempre ha sido mucho más que un encuentro internacional de jóvenes. Es una oportunidad para descubrir que el mundo escolapio es mucho más amplio que aquello que experimentamos en nuestros propios colegios, parroquias o comunidades locales. Confluyen distintas lenguas, culturas y tradiciones pastorales y, sin embargo, nos unen una misma espiritualidad y una misma misión.
A lo largo de la semana, tres sesiones catequéticas profundizaron en este camino compartido de crecimiento desde distintas perspectivas. El P. József Urbán reflexionó sobre el crecimiento humano, recordándonos que desarrollarse no consiste simplemente en adquirir nuevos conocimientos, sino en el proceso interior de llegar a ser cada vez más plenamente nosotros mismos. András Visky, a través de su testimonio personal, mostró que, para los cristianos, incluso el sufrimiento puede convertirse en un lugar donde experimentamos la cercanía de Dios y no su ausencia. El P. Jacek Wolan presentó la riqueza del carisma escolapio, subrayando que ser escolapio no puede reducirse únicamente a los colegios o a las instituciones educativas. Es una forma de vida en la que la fe, la cultura, la comunidad y la responsabilidad social se fortalecen y enriquecen mutuamente.

Cada mañana, los diálogos en grupos pequeños hicieron que estas reflexiones adquirieran un carácter personal y significativo. La oración común, la celebración de la liturgia y la adoración eucarística dieron forma a todo el programa y constituyeron su corazón espiritual. Durante la semana, las oraciones de la tarde fueron animadas por jóvenes de distintos países, permitiendo que nuestra oración compartida se convirtiera en la oración de toda la familia escolapia europea.
El encuentro no quedó encerrado en los límites del propio acontecimiento. La peregrinación, el descubrimiento de la ciudad de Cluj-Napoca, los talleres y el servicio a la comunidad realizado durante el Family Fest expresaron una misma verdad: la fe siempre nos impulsa a salir. Desde sus comienzos, la educación escolapia ha procurado que la fe madure en responsabilidad y que la alegría experimentada en comunidad se transforme en servicio. Por eso resultó especialmente significativo que, durante uno de los últimos actos de la semana, los participantes no centraran su atención principalmente los unos en los otros, sino en las familias de la ciudad, compartiendo con ellas juegos, actividades creativas y el sencillo don de su presencia.

Otro don singular del PYM fue la colaboración entre distintos carismas religiosos, tanto durante la preparación como a lo largo del propio programa. Los novicios jesuitas acompañaron a los voluntarios mediante la oración y las conversaciones personales, recordándonos que la colaboración siempre ha formado parte esencial del legado de San José de Calasanz. El espíritu escolapio nunca busca crecer por sí mismo, sino siempre junto con los demás y para el bien de los demás.
Al concluir la semana, regresamos a casa enriquecidos por nuevas amistades, experiencias compartidas y una visión más amplia. Damos gracias por cada encuentro, conversación, oración y descubrimiento a través de los cuales Dios nos bendijo durante aquellos días. Pedimos que lo que comenzó como una inspiración, una primera intuición o un propósito sincero se convierta ahora en una realidad viva dentro de nuestras comunidades. Que los dones recibidos en el PYM no queden como meros recuerdos personales, sino que se traduzcan en iniciativas, gestos de servicio y un compromiso renovado que enriquezca la vida de los demás y fortalezca nuestras comunidades.
Porque, verdaderamente, arraigados en Él, crecemos juntos.

Fuente y más fotos en https://scolopi.org/crecemos-juntos-una-semana-que-trascendio-sus-propios-limites/