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Su condena va dirigida contra el Gobierno de Israel y sus políticas —no a los judíos ni al judaísmo—, condenando también «sin reservas» el asesinato de civiles y la toma de rehenes por parte de Hamás el 7 de octubre de 2023.
Los sacerdotes exigen: el cese inmediato del genocidio en Gaza y la violencia en Cisjordania, con pleno acceso humanitario; el fin del desplazamiento forzado en Tierra Santa; la coopera­ción con los mecanismos judiciales internacionales; la suspensión de las armas y la tecnología de vigilancia que puedan ser objeto de mal uso; un escrutinio ético de las inversiones relaciona­das; apoyo, rendición de cuentas y reparaciones para las víctimas; y un futuro político basado en la autodeterminación palestina, junto con la igualdad, la seguridad y la dignidad de israelíes y palestinos. Extienden el mismo llamamiento a los gobiernos africanos, insistiendo en que el derecho internacional debe aplicarse por igual a los conflictos en Sudán, Sudán del Sur, el este del Congo y Cabo Delgado.

Fuente y texto completo de la carta en Religión Digital: https://short.do/1K-V8A