Hay demasiadas guerras que, sin conseguir nada positivo, traen dolor, injusticia, muertes, inhumanidad.
Hay demasiados enemigos de una humanidad humana, hermana: el hambre, la desigualdad, la división, la justicia, el miedo…
Hay muchos peligros que acechan a la humanidad: la enfermedad, las catástrofes naturales, la inseguridad de mucha gente…
Hay razones para declarar la guerra, desarmada, contra lo que daña a las personas, sobre todo a los más vulnerables.
Declaremos la guerra a todas las guerras, a toda injusticia, a todo peligro para la humanidad, a todo sufrimiento…
Ha de ser una guerra de todos, juntos, sin responder a llamadas a la división de ningún tipo.
Ha de ser una guerra de la humanidad entera contra la inhumanidad que aparece en el egoísmo, el racismo, la injusticia…
Ha de ser una guerra desarmada, no violenta, exigente, constante…
Vamos juntos a la guerra por medio de la educación, de la tecnología del progreso para todos, de la política del diálogo y la preferencia por quien más lo necesita, de las leyes de los derechos humanos para todos, del trabajo para el bien común, de las familias que construyen familia universal, de la religión que nos hace más hermanos…
¿Cómo hacemos esa guerra? Con pequeñas acciones de muchas personas, con perseverancia y sin desánimo, con creatividad y sin odio, contando con todas las personas de buena voluntad y sin dejar a nadie fuera, con esperanza valorando cada paso positivo…
Vamos juntos a esta guerra.
