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San Agustín de Hipona utiliza el mito de Homero sobre la Odisea y el regreso de Ulises (Odiseo) a Ítaca principalmente como una alegoría filosófica y teológica del retorno del alma hacia Dios. A continuación se resumen los puntos clave sobre cómo entiende y cita este mito en sus obras:

  • La patria verdadera no es terrenal: En obras tempranas como De Beata Vita (Sobre la vida feliz) y en La Ciudad de Dios, Agustín reinterpreta la «Ítaca» de Ulises. Para él, Ítaca no representa un lugar geográfico, sino la patria celestial/el hogar espiritual (Dios) del que las almas se han alejado.

  • El peligro de las distracciones y placeres: Agustín compara los obstáculos que enfrenta Ulises (como el canto de las sirenas, los lotos de los lotófagos o la magia de Circe) con las tentaciones del mundo sensible. El alma humana, en su viaje de regreso a la verdad, corre el riesgo de «encantarse» con las cosas temporales y olvidar su verdadero destino.

  • Huir «en la nave de la virtud»: En De Beata Vita (1, 1-2), alude explícitamente al retorno a la patria verdadera diciendo que, para evitar encallar en los escollos del orgullo o naufragar en los placeres sensuales, debemos desplegar las velas de la razón y la fe para navegar seguros hacia el puerto de la sabiduría.

  • Paralelismo con Neoplatonismo y la Biblia: Agustín hereda esta interpretación alegórica de Plotino (quien ya proponía «huir a la patria amada como Ulises huyó de Circe y Calipso»), pero la cristianiza: el «viaje a Ítaca» es transformado en la peregrinación del alma (o el retorno del hijo pródigo) hacia el Padre.