Cada 25 de agosto, día de san José de Calasanz, la Fraternidad se descubre más viva sabiendo que intentamos cumplir el deseo del Padre del cielo con dos hermanos impresionantes: Jesús de Nazaret y, a distancia, José de Calasanz. Ser hermanos de ellos, sentirnos alentados por el Espíritu de Dios y también por el carisma de Calasanz es la fuerza para seguir adelante en la misión de atender a tantos niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que precisan de la atención de los escolapios.
Hoy renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús con el estilo escolapio.
