La reciente Encíclica «Fratelli tuti», y sobre todo el Evangelio de Jesús, nos recuerda que cada comunidad cristiana, la Fraternidad de las Escuelas Pías y la Iglesia son (están llamadas a ser plenamente) signo de la fraternidad entre todas las personas al descubrirnos hijos e hijas del mismo Padre de Jesús y agentes de construcción de un mundo de hermanos y hermanas donde la conciencia de pertenencia a una misma Casa Común y a una misma familia nos haga vivir en paz, solidaridad, justicia, verdad y fraternidad.
Se trata de un descubrimiento que hemos de reavivir cada día y un compromiso que transforma la vida de cada uno de nosotros, de cada una de nuestras comunidades religiosas o de la Fraternidad, de las Escuelas Pías… y ojalá de toda la humanidad: «Mirad cómo se aman».
