Celebramos hoy el Día de la Vida Consagrada. Y queremos hacerlo dando gracias al Señor por llamarnos a esta vida de entrega a Jesús, en comunidad, asumiendo esos ámbitos tan centrales de la persona que indican los votos y llevando adelanta la misión que Dios y la Iglesia nos ha encomendado.
Pedimos al Espíritu que nos siga acompañando para que nos mantenga fieles a esa vocación recibida. Y le pedimos que siga llamando a nuevos religiosos y religiosas… y, especialmente, a padres religiosos escolapios.
