El 2 de febrero celebramos la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, dando gracias por la vida entregada de tantos hombres y mujeres que, tocados por Cristo, eligen seguirlo más de cerca al servicio de la Iglesia y del mundo.
De manera especial, recordamos con gratitud a los religiosos y religiosas de la Familia Calasancia, quienes, inspirados por San José de Calasanz, continúan educando, evangelizando y sirviendo con alegría a los pequeños y a los pobres.
