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Pedro Aguado (Bilbao, 1957) llegó el pasado junio a Huesca y Jaca para pastorear las diócesis aragonesas, dejando atrás la curia general de los escolapios. El religioso llevaba tres mandatos -gracias al permiso especial concedido por el papa Francisco– al frente de la orden fundada por san José de Calasanz. Y fue el propio Jorge Mario Bergoglio el que le confió la nueva misión episcopal el 29 de marzo, menos de un mes antes de su fallecimiento. El maestro y formador, reconocido por sus reflexiones sobre identidad y renovación de la Vida Consagrada y de la escuela católica, atiende a SomosCONFER en el marco de la Jornada Mundial para la Vida Consagrada.

Este año se celebra la 30ª Jornada Mundial para la Vida Consagrada con el lema ‘¿Para quién eres?’. Supongo que esta pregunta, que surge en todo proceso vocacional, se la habrá hecho al recibir el encargo de Francisco para dejar la curia generalicia de los Escolapios y regresar a España como pastor… ¿Para quién es Pedro Aguado hoy?

Ciertamente, esa pregunta es la central. Un religioso es para Jesucristo y “su proyecto”, que es el Reino de Dios. Cada carisma religioso destaca y propone un aspecto importante del Evangelio, y viviendo ese carisma, la Vida Consagrada impulsa, anuncia, propone y trata de vivir anticipadamente ese Reino. La llamada del papa Francisco para que yo asumiera como obispo de Huesca y de Jaca me obligó a volver a responder a esa pregunta. Yo soy para Jesucristo y el Reino. Y sin dejar el carisma, porque forma parte de mí y nunca se pierde, soy llamado a servir a estas dos diócesis, a dar todo por ellas. Este es el lugar en el que ahora debo vivir y la misión a la que debo entregarme, porque soy para Él.

¿A quién llamas?, ¿a quién buscas? y ¿a quién sirves? son los tres interrogantes desarrollados por los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje para esta Jornada. ¿Cómo responde usted a estas tres cuestiones?

Llamar, buscar y servir son tres verbos formidables que expresan bien los retos de la Vida Consagrada. ¿A quién llamas? Quien llama es Cristo, a través de tantas mediaciones formidables que los jóvenes encuentran en su vida. No tengo dudas de que Cristo llama a nuevos jóvenes a una vida entregada completamente, a una vida de Evangelio. Pero solo podremos colaborar a su llamada si estamos cerca. Solo seremos “puente” entre las llamadas de Dios y el corazón generoso de los jóvenes si estamos cerca de quien llama y de quien recibe la llamada. No llamamos desde nosotros mismos. Y no llamamos sin sentir nosotros mismos nuevas llamadas. No llamamos desde la comodidad, sino desde la disponibilidad para movernos.

¿A quién buscas? La Vida Consagrada es buscadora. Siempre lo ha sido. Buscamos al joven, al pobre, al anciano, al enfermo, al niño, a las familias, al migrante, a las situaciones que necesitan una presencia de vida y de esperanza. La Vida Consagrada no puede esperar a que las personas nos busquen; tenemos que ir al encuentro. Buscamos estar presentes allí donde el Evangelio tiene que llegar como palabra tan respetuosa como provocadora. Buscamos a Dios en aquellos a quienes Él busca. ¿A quién sirves? La Vida Consagrada es un enorme y plural conjunto de carismas. Servimos a quienes nos envía el carisma, pero debemos tener claro que el carisma no está en el congelador, que es siempre misionero. Siempre hay un paso nuevo que dar.

Fuente e información completa en https://confer.es/noticias/pedro-aguado-sch-p-la-mirada-hacia-el-pobre-debe-ser-siempre-comprometida-y-certera/