La primera se centró en el descubrimiento y degustación de diferentes frutas. Cada alumno pudo sentir lo que diferencia una clase de frutas de otra. Una ensalada de frutas preparada por los propios alumnos y sus docentes hizo que este momento de aprendizaje fuera aún más memorable y útil.
La segunda experiencia consistió en sumergirse en el mundo de la reproducción de las plantas estudiadas en clase. Los alumnos aprendieron que las plantas se reproducen de varias maneras: por esquejes (hojas de yuca), por retoños (platanera), por semillas (naranjo o papaya) y por hueso (aguacate).
Cada estudiante también participó en la plantación de cada tipo de planta, que verán crecer ante sus propios ojos. El aprendizaje por inmersión es ahora un enfoque eficaz en nuestra escuela para la vida.
