Tras el rezo del Angelus, el Papa no quiso obviar su «consternación» por la situación «en Medio Oriente» y «otros rincones del mundo lacerados por la guerra y la violencia».
«Renuevo el llamamiento a perserverar en la oración para que cesen las hostilidades y se abran caminos de paz, basados en el diálogo sincero y el respeto a la dignidad de cada persona humana».
