El sábado 18 de abril, desde tempranas horas los hermanos escolapios se reunieron en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de la Diócesis de Tlaxcala, ubicada en la ciudad de Tlaxcala. Allí, mediante la imposición de manos del Señor Obispo Julio César Salcedo Aquino M.J., el Hermano Guillermo Rodarte Varela de Cristo Sch. P. sería ordenado diácono para el servicio de la Iglesia y de las Escuelas Pías de México.
La celebración eucarística dio inicio a las 10:00 de la mañana y contó también con la presencia de familiares, amigos, alumnos y compañeros del Instituto José María Morelos que han compartido con Guillermo el trabajo educativo y los desafíos cotidianos dentro de la sección secundaria.
El rito de ordenación estuvo marcado por uno de los momentos más significativos de la liturgia: la letanía de los santos, durante la cual el Hermano Guillermo se postró en tierra como signo de humildad y reconocimiento de su pequeñez ante el don del ministerio que Dios le confía.
Posteriormente, mediante la oración consacratoria y la imposición de manos del Señor Obispo Julio César Salcedo Aquino, fue ordenado diácono. Como signo de su misión en la Iglesia, le fue entregado el Evangeliario, recordándole su compromiso de anunciar la Buena Noticia. Finalmente, fue acogido por la comunidad de hermanos escolapios, quienes lo abrazaron y felicitaron por el ministerio recibido.
Durante el momento del ofertorio, el nuevo diácono sirvió por primera vez en el altar. En el momento de la consagración sostuvo el cáliz que contenía la sangre de Cristo, signo profundo del servicio y la entrega que caracterizan la vida cristiana y, de manera particular, el ministerio diaconal.
Al concluir la celebración eucarística, el nuevo diácono dirigió palabras de agradecimiento a sus familiares y a la Orden de las Escuelas Pías. En su mensaje expresó su gratitud por haber sido recibido y aceptado “tal como es”, y destacó con especial cariño su experiencia en el Instituto José María Morelos, donde, según expresó, la voz de Cristo ha resonado constantemente a través de los alumnos a quienes acompaña.
Posteriormente dedicó un largo momento a saludar a los asistentes, tomarse fotografías y agradecer personalmente a quienes lo acompañaron en un momento tan significativo de su vida.
Por la tarde, nuevamente se compartieron los alimentos en el campus Ocotlán del Instituto José María Morelos, en un ambiente festivo y fraterno. La jornada estuvo marcada por la convivencia entre los escolapios de México, la familia del diácono Guillermo, sus amigos y compañeros, quienes celebraron con alegría su “sí” definitivo a la misión que inició San José de Calasanz y que hoy continúa viva en la labor educativa que Guillermo realiza cada día junto a los niños y jóvenes que acompaña.
