Seleccionar página

El pasado sábado, 2 de mayo, tuvo lugar en la ciudad de Medellín, la ordenación sacerdotal de nuestro hermano David Villada López.

La celebración, esperada y anhelada por todos los presentes, fue presidida por el Sr. Arzobispo de la Arquidiócesis de Medellín, Mons. Ricardo Tobón Restrepo, en nuestra Parroquia San José de Calasanz. Concelebramos más de 20 sacerdotes escolapios y sirvieron en la liturgia nuestros formandos, haciéndonos presentes desde nuestras diferentes obras y casas de formación en Colombia, Ecuador y Perú.

El Sr. Arzobispo invitó a David a vivir en fidelidad a la llamada del Señor, a ser un fiel dispensador de los sacramentos en medio de los niños y jóvenes, a vivir con alegría y entrega su ministerio y a ser siempre agradecido por este don y llamada que vienen del Señor. Igualmente agradeció a la familia de David por su generosidad al entregar a su hijo para que fuera formado en la Orden de las Escuelas Pías y por su acompañamiento y apoyo.

El Superior Provincial, P. Oswaldo Espinoza Fernández, agradeció a todos los presentes su presencia y su oración por David. Al Sr. Arzobispo por ser siempre un buen pastor que acompaña nuestra comunidad en la presencia de Medellín, a la familia de David por su acompañamiento y confianza, a los religiosos escolapios que han estado presentes en el proceso y a todas las personas que asistieron a la celebración.

Fue una hermosa fiesta, cargada de muchas emociones y de inmensa alegría al ver a un hermano que se consagra como sacerdote para acompañar y cuidar a todos aquellos que se le confíen en su misión. También fue un hermoso abrebocas a la semana vocacional que se celebrará en nuestras obras del 4 al 8 de mayo.

El domingo 3 de mayo, el P. David presidió su primera eucaristía en nuestra misma parroquia, llena de fieles, laicos escolapios, miembros de la Fraternidad, voluntarios, maestros del colegio Calasanz donde hizo sus estudios, formandos, familia, y amigos. En su homilía sobre el texto del evangelio de Juan (14, 1-12), nos invitó a reconocer a Jesús como el camino, la verdad y la vida para que guíe nuestros pasos y nos dé la claridad de lo que quiere Dios para cada uno de nosotros.

Damos gracias a Dios por la vida y la vocación de David y le pedimos que lo acompañe en todo momento de su vida como escolapio, siguiendo las huellas de nuestro fundador, San José de Calasanz. (P. Andrés Valencia Henao Sch. P.)