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La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que, en un gesto extraordinario, será el propio León XIV el que presente el próximo lunes, 25 de mayo, su primera encíclica, Magnifica humanitas.

El Papa la firmó el viernes 15 de mayo, con el propósito de enlazar simbólicamente con la promulgación, 135 años antes, de la encíclica Rerum novarum, del papa León XIII. En este documento histórico, León XIII defendió la dignidad humana frente a la desigualdad social y la explotación de los trabajadores, sentando las bases de la Doctrina Social de la Iglesia.
Así, el Papa León ratifica su deseo de dar continuidad, más de un siglo después, a su predecesor, de quien tomó el nombre. Según reveló en un encuentro con cardenales a los dos días de ser elegido: «Pensé tomar el nombre de León XIV porque el papa León XIII, con la histórica encíclica Rerum novarum, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial».
Ahora, siempre según sus propias palabras, León XIV ve en la revolución tecnológica y la inteligencia artificial una nueva etapa que exige respuestas a la altura de las que dio su predecesor. «Hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo», subrayó en ese mismo encuentro.

Desde el comienzo de su pontificado, León XIV ha hecho de la inteligencia artificial uno de los temas clave de sus pronunciamientos. Además, solo un día después de firmar Magnifica humanitas, aprobó el pasado sábado la creación de una comisión vaticana sobre este mismo tema.
Esta comisión nace a petición del prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Czerny. Será este dicasterio el que la coordinará durante el primer año. En su seno, habrá también representantes de los dicasterios para la Doctrina de la Fe, para la Cultura y la Educación y para la Comunicación, de la Pontificia Academia para la Vida, de la Pontificia Academia de las Ciencias y de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales.
Según precisaba la Santa Sede, la comisión se crea para responder a tres criterios principales: el desarrollo del fenómeno de la inteligencia artificial y la reciente aceleración de su uso generalizado; sus posibles efectos sobre el ser humano y sobre la humanidad en su conjunto; y la preocupación de la Iglesia por la dignidad de toda persona humana, especialmente en lo referente a su desarrollo integral.