Continúa en Bratislava el II Consejo de Superiores Mayores de la Orden de las Escuelas Pías, previsto para los dos primeros días del encuentro: 22 y 23 de mayo. Este tiempo de oración y silencio orante quiere ser, según el espíritu mismo del Consejo, el fundamento espiritual sobre el que se asentará todo el trabajo posterior de discernimiento, escucha y reflexión compartida.
El retiro está siendo acompañado por la Sor. Nathalie Becquart, XMCJ, religiosa francesa de la Congregación de las Xavières y, desde marzo de 2021, Subsecretaria de la Secretaría del Sínodo de los Obispos, cargo en el que se convirtió en la primera mujer en ocupar tal posición y la primera con derecho de voto en el Sínodo. Su presencia es un don particular para la Orden en este momento del camino, no solo por su responsabilidad eclesial, sino por la profundidad teológica y espiritual con la que ha acompañado los procesos sinodales más recientes de la Iglesia.
La trayectoria de Sor. Nathalie ilumina, además, una continuidad muy significativa para nuestro carisma. Antes de su nombramiento en la Secretaría del Sínodo, fue coordinadora del pre-sínodo y participante destacada del Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional celebrado en 2018, del que brotó posteriormente la exhortación apostólica Christus vivit. Aquella asamblea representó, en muchos sentidos, una primera escuela viva de sinodalidad: bishops, jóvenes y pastores aprendieron juntos a escuchar, a caminar y a discernir, en una experiencia que el Papa Francisco asumió después como modelo del nuevo modo de ser Iglesia.
De aquella experiencia del Sínodo de los Jóvenes —tan cercana al corazón de las Escuelas Pías por su misión educativa y pastoral con la juventud— nació un impulso que desembocó en el gran Sínodo sobre la Sinodalidad (2021–2024), cuya XVI Asamblea General concluyó el 26 de octubre de 2024 con la aprobación de un Documento Final que el Papa Francisco pidió que fuese acogido como participación del magisterio ordinario del Sucesor de Pedro. Hay una línea de continuidad clara: lo que comenzó como escucha de los jóvenes se convirtió en escucha de todo el Pueblo de Dios.
La Iglesia vive hoy un tiempo nuevo y exigente. El Papa Francisco ha declarado completado el camino sinodal y ha abierto una crucial fase de implementación, llamada a integrar la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia. Como recordó la Secretaría del Sínodo, el proceso sinodal no concluye con la asamblea, sino que comprende también la fase de implementación, una etapa que se prolongará hasta una Asamblea Eclesial en el Vaticano en octubre de 2028. Las Iglesias locales, las congregaciones religiosas y las comunidades de toda la Iglesia están invitadas a traducir en la vida ordinaria las cinco conversiones que el Documento Final propone: espiritual, relacional, procesual, institucional y misionera.
En este horizonte se sitúa también nuestro II Consejo de Superiores Mayores, que no por casualidad ha escogido vivirse «en clave de discernimiento compartido». La sintonía con el momento eclesial es plena: lo que estamos llamados a hacer estos días en Bratislava es, lo que la Orden de las Escuelas Pías está llamada a hacer, en clave de continua escucha y aprendizaje.
La Orden ha participado activamente en las distintas fases de consulta y reflexión y ha hecho propio su lenguaje y su método: escucha del Pueblo de Dios, conversación en el Espíritu en todo momento de nuestra formación escolapia inicial y permanente, corresponsabilidad de religiosos y laicos, participación real de los jóvenes, atención a las periferias. La construcción de las Escuelas Pías —religiosos y laicos compartiendo carisma y misión—, el Movimiento Calasanz, el ministerio insustituible, la atención a las periferias y la pastoral vocacional son cauces concretos por los que la Orden vive ya, desde hace años, dimensiones esenciales de la sinodalidad eclesial.
Por eso este retiro es algo más que una pausa orante antes del trabajo: es una renovación de la mirada. Los Superiores Mayores están invitados a contemplar la vida y la misión de las Escuelas Pías desde la misma perspectiva con la que la Iglesia entera está aprendiendo a mirarse hoy: como un pueblo que camina junto, en escucha del Espíritu.
El acompañamiento de Sor. Nathalie sitúa el discernimiento del II Consejo de Superiores Mayores ante algunos desafíos que el Espíritu propone hoy con particular insistencia a la vida consagrada y, de modo concreto, a nuestra Orden: la comunión, la unidad, el discernimiento, el acompañamiento, y el liderazgo apostólico y evangélico. Este es el sentido profundo del retiro que estos días vivimos en Bratislava: disponer el corazón para que sea el Espíritu quien conduzca el Consejo, y, a través del Consejo, la vida entera de las Escuelas Pías en este momento de su historia.
Todo este camino —el del Sínodo, el del Consejo de Superiores Mayores, el de cada Demarcación, el de cada presencia escolapia- solo tiene sentido si se vive como escucha del Espíritu Santo. Es Él quien convoca, quien guía, quien sostiene. Es Él quien hace de un grupo de hermanos reunidos en torno a una mesa de trabajo una verdadera asamblea eclesial; quien transforma un calendario de sesiones en un itinerario de gracia; quien sopla allí donde hay vida, y donde la vida nueva pide nacer.
Encomendamos a la oración de toda la Orden estos dos días de retiro, para que el Espíritu Santo, que renueva siempre la faz de la tierra, renueve también el rostro de las Escuelas Pías y nos enseñe, una vez más, a reconocer dónde hay vida.
Como notas complementarias a esta crónica del II Consejo de Superiores Mayores, cabe mencionar las Eucaristías presididas por los PP. Sergio Sereni y József Urbán, así como la humilde y eficaz ayuda del junior Martín en todo lo relacionado con la logística, el apoyo técnico y los traslados. Gracias.
