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Esta semana nos hemos reunimos alrededor del monumento restaurado por nuestros chicas y chicos de Movimiento Calasanz, para realizar un gesto sencillo, pero profundamente simbólico: plantar flores. Puede parecer un acto pequeño, casi cotidiano, pero en realidad encierra todo el sentido de lo que estamos celebrando durante este año: 25 años extendiendo raíces desde Itaka‑Escolapios.

Durante este cuarto de siglo, miles de personas han puesto su tiempo, su energía y su corazón al servicio de una misión compartida: acompañar, educar, transformar. Y lo han hecho como crecen las raíces: en silencio, con constancia, buscando siempre la profundidad que sostiene la vida.

Este año, en las Escuelas Pías, estamos caminado bajo un lema que nos invita a mirar hacia dentro: “Tú Raíz”. Porque cada uno de nosotros tiene una raíz que le sostiene, una raíz que le da identidad, una raíz que le impulsa a crecer. Y cuando esas raíces se entrelazan: las tuyas, las mías, las de toda la comunidad: nace algo más fuerte, más vivo, más capaz de transformar el mundo.

Por eso plantamos flores.
Porque las flores solo existen cuando antes hubo raíces.
Porque representan la belleza que brota cuando muchas manos cuidan la misma tierra.
Porque son un recordatorio de que lo que sembramos juntos, florecen.

Este monumento que nos va a acompañar en el patio de recreo es memoria, es gratitud y es compromiso. Memoria de quienes iniciaron este camino. Gratitud por quienes lo han sostenido durante 25 años. Y compromiso con quienes seguirán extendiendo raíces en los próximos 25.