El II Consejo de Superiores Mayores de la Orden ha entrado en su tramo final con tres jornadas, en las que el discernimiento ha orientado, otros ámbitos clave para la vida de las Escuelas Pías.
La conducción del Consejo asumido desde el inicio por el P. General Carles Gil i Saguer, Sch. P., quien, junto con la Congregación General, han ido recogiendo a lo largo de estos días las mociones, intuiciones y orientaciones emergidas del trabajo compartido. Este servicio de escucha, sistematización y discernimiento es la actitud en la que han desarrollado los encuentros.
La jornada del miércoles se dedicó íntegramente a la preparación del 49º Capítulo General, y se desarrolló enteramente según la metodología de la conversación en el Espíritu. Al introducir el trabajo, el P. General Carles Gil i Saguer, Sch. P., ofreció una palabra orientadora que ha marcado todo el día. Recordó que las Escuelas Pías nacieron para dar vida. De ahí brota la pregunta por el progreso de nuestra cultura escolapia, y de ahí también la elección consciente de la metodología de la conversación en el Espíritu, propia del Sínodo de la sinodalidad, como camino apropiado para discernir esta cuestión.
¿Qué necesitamos cuidar —se preguntó el Padre General— para que las Escuelas Pías sigan teniendo vida con pasión y creatividad? No basta con organizarnos: hay que cuidar en sentido agrícola, cultivar, generar las condiciones para que la vida crezca, dejando espacio y tiempo para que la Providencia actúe. Las Escuelas Pías son una casa común que pide ser habitada con un determinado modo: la escuela no es solo aula, es amparo, refugio, casa. Y esto se sostiene desde las relaciones, desde una actitud de habitación del carisma, desde la sensibilidad hacia los demás, desde la necesidad de escuchar y trabajar juntos, y desde un modo de ejercer la autoridad en clave de cuidado.
Cuidar, cultivar, significa sumar historias de vida, discernir bajo la guía del Espíritu, reflexionar en comunidad y con gran espíritu. Solo así, recordó el P. Carles, evitamos la tentación de gestionar la vida en lugar de servirla. Y nombró los dinamismos en los que se reconoce vida y que, tras las visitas a las demarcaciones y las cuatro jornadas continentales, se reafirman como claves de inspiración para la Orden: autenticidad e identificación con Calasanz, Escuelas Pías en salida, sinodalidad y sostenibilidad integral. Estos son los dinamismos donde reconocemos que el Espíritu Santo está dando vida.
Concluyó llamando a los presentes en el aula a iluminar el camino hacia el 49º Capítulo General: ser una Escuela Pía capaz de hablar lo que vale. No solo lo importante, lo urgente, lo eficaz o lo eficiente —categorías legítimas, pero insuficientes—, sino aquello que verdaderamente vale, con la densidad teológica que esa palabra representa para nuestro presente.
Desde este marco, el trabajo del día se desplegó con la metodología de la conversación en el Espíritu —que combina escucha orante de la Palabra, intervención sucesiva de cada participante, escucha del otro sin debate inmediato, segunda ronda de resonancias y discernimiento compartido—, permitiendo que el Consejo no se limitara a enumerar temas, sino que entrara en una verdadera experiencia espiritual de discernimiento eclesial. Es desde ese clima orante que se han ido nombrando los grandes ejes que querrán acompañar el camino hacia el 49º Capítulo General.
La jornada del jueves recogió varios ámbitos estratégicos, retomando al mismo tiempo el horizonte capitular.
La mañana el P. Carles Gil, Sch. P., abrió con un último bloque de trabajo dedicado al 49º Capítulo General, profundizando lo madurado el día anterior. Después se continuó con una actualización sobre los protocolos de Salvaguarda, ámbito en el que la Orden está firmemente comprometida en cultivar entornos seguros en todas sus presencias, como exigencia evangélica y ministerial. El P. József Urbán, Sch. P., Asistente General por Asia, y responsable del Departamento de Salvaguarda insistió a todos los presentes la relevancia de acrecentar y consolidar una cultura consistente del cuidado, a través de estructuras que sirvan a esta misión irrenunciable y trascendente.
Por la tarde se trabajaron dos temas decisivos para el rostro presente y futuro de las Escuelas Pías. En primer lugar, la Construcción de las Escuelas Pías, presentada por el P. Emmanuel Efrén Suárez Serrano, Sch. P., Delegado del P. General para este ámbito. La construcción de las Escuelas Pías es, hoy, uno de los signos eclesiales de comunión vocacional entre religiosos y laicos compartiendo carisma, misión y vida. En segundo lugar, se trabajaron las realidades de Alumni, e ICCE, espacios significativos de presencia educativa, cultural y de comunión escolapia que se proyectan ad extra y enriquecen el conjunto de la Orden. El primero, presentado por el P. Javier de San Martín, actual responsable del Equipo General de Global Piarist Alumni; mientras que el segundo, fue presentado por el actual director del ICCE D. José Manuel Espiritusanto Latorre, y Doña Gloria Ruiz.
Las Eucaristías fueron presididas por el P. Stalin Nasianse, Sch. P., Viceprovincial de la India, el día miércoles 27; mientras que el día 28, por el P. Daniel Velázquez González, Sch. P., Viceprovincial de las Californias. Tras la Eucaristía y la cena, el espacio distendido de conversación nocturna ofreció siete testimonios particularmente significativos de presencias escolapias en distintos rincones del mundo: el P. Jesús Elizari compartió la presencia escolapia en Mozambique; el P. Francisco Anaya habló de la presencia escolapia en Cuba; el P. Miguel Artola presentó los 75 años de la presencia escolapia en Japón; y el P. Pierre Diatta dio a conocer la presencia escolapia en el Congo; el P. Moses Kongmi compartió la reflexión sobre escuelas y sostenibilidad en África Central; el P. Jordi Vilà presentó la experiencia de la formación online; y el P. Zsolt Labancz habló de la presencia escolapia en Austria. Cuatro relatos que ensancharon el corazón del Consejo y mostraron, una vez más, la dimensión universal y misionera de las Escuelas Pías.
La última jornada del Consejo comenzó con la Eucaristía de cierre de este II Consejo de Superiores Mayores presidida por el P. General Carles Gil i Saguer, Sch. P., y la Congregación General en un gesto que sella espiritualmente el camino recorrido. La última jornada de trabajo estuvo dedicada a tres cuestiones: la encuesta sobre Formación Inicial, la Economía General y la Postulación General.
El primer tema recoge un trabajo de fondo que la Orden viene realizando a través de una Encuesta a la Formación Inicial, coordinada por el P. Julio Alberto Álvarez, Sch. P., Asistente General y por el Secretariado General para el Escolapio que necesitamos.
La penúltima sesión, sobre la Economía General, presentada por el P. János Valaczka, Sch. P., Ecónomo General, expuso la dimensión económica al servicio de la misión, como una de las dimensiones de la sostenibilidad integral. Finalmente, el P. Ángel Ayala, Postulador General, compartió las últimas novedades sobre las causas de los religiosos y religiosas de la Familia Calasancia. Tras la comida, los participantes emprenderán el viaje de retorno, llevando consigo el fruto de estos nueve días de trabajo y comunión.
Este II Consejo de Superiores Mayores deja en evidencia el momento eclesial y carismático particular que está atravesando la Orden. Todos estamos llamados a recoger todo este caminar y a abrir nuevos surcos para cultivar y cuidar la vida.
Todos debemos recoger las mociones del Consejo, devolverlas al cuerpo de la Orden, articularlas con los Capítulos de las Demarcaciones y proyectarlas hacia el 49º Capítulo General es un trabajo de hondo discernimiento eclesial: no se trata de gestionar conclusiones, sino de servir al camino que el Espíritu va abriendo en las Escuelas Pías.
Encomendamos a la oración de toda la Orden, y con especial espíritu agradecido a la Provincia de Eslovaquia por esta oportunidad de realizar este Consejo de Superiores Mayores de la Orden con tanta precisión y cuidado en los detalles. GRACIAS.
