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Fraternos y fraternas de nuestras distintas comunidades nos reunimos para profundizar en nuestras raíces, reconocer la riqueza de nuestra vocación y discernir juntos los caminos por los que Dios nos sigue llamando a caminar. A través de la escucha, el diálogo, la celebración y la convivencia, renovamos nuestra convicción de que la fraternidad es un don que se construye cada día desde la fe, la misión y el servicio.

Reflexionamos sobre la espiritualidad calasancia como raíz que sostiene nuestra vida, sobre la misión compartida como expresión de una fraternidad en salida, y sobre nuestro llamado a ser sembradores de esperanza junto a toda la Familia Escolapia.
La celebración eucarística, las renovaciones de compromiso, el ingreso de nuevos miembros y el envío misionero fueron signos vivos de una fraternidad que continúa creciendo y dando fruto.
Damos gracias a Dios por este tiempo de gracia, por cada comunidad participante, por quienes prepararon y animaron el encuentro, y por todas las personas que hacen posible que el sueño de Calasanz siga vivo en nuestra Provincia.
Que nuestras raíces sigan hundiéndose en el Evangelio para que, unidos como familia, podamos seguir educando, evangelizando y acompañando con esperanza a quienes más nos necesitan.

Enhorabuena a los dos, así como a la Provincia y Fraternidad de las Escuelas Pías de México… y del mundo.