Seleccionar página
Somos Uno: este será el lema que nos acompañará durante este año. Como nos recuerda san Pablo, la diversidad de nuestros dones y nuestra presencia en el mundo no significa división, sino riqueza. Somos un solo cuerpo que respira con el mismo Espíritu, llamados a educar en la piedad y el saber (Pietas et Litterae).
  • La oración de Jesús (Jn 17,21): “Que todos sean uno… para que el mundo crea”. No buscamos la unidad por eficiencia organizativa, sino por fidelidad al Evangelio. La unidad de la Orden y del Movimiento Calasanz es el primer “sacramento” que ofrecemos a nuestros jóvenes: si ven la unidad entre nosotros, podrán reconocer también a Dios a nuestro alrededor.
  • Un solo Espíritu (Ef 4,4): Como nos recuerda San Pablo, la diversidad de nuestros dones y nuestra presencia en el mundo no significa división, sino riqueza. Somos un solo cuerpo que respira por el mismo Espíritu, y hemos recibido la misión de educar en “Piedad y Letras” (Pietas et Litterae).
  • Siguiendo el lema del Papa León XIV (In Illo uno unum): Solo somos “uno” si estamos en aquel “Uno”. Nuestra unidad no es un acuerdo humano, sino un injerto en la Vid, que es Cristo.
  • Del “Estar-en-Él” al “Estar-con-los-Demás”: Venimos de un proceso de profundización interior y de echar raíces (arraigados en Él). Ahora, el Evangelio nos llama hacia afuera.
  • Testimonio auténtico: Nuestra misión educativa solo es auténtica si estamos presentes como comunidad. El “Somos uno” es nuestra herramienta pedagógica más eficaz: muestra a los jóvenes que es posible un mundo donde el “nosotros” triunfa sobre el “yo”.