Como continuación de la Ruta Calasanz, del 6 al 11 de julio los hermanos profundizaron en el conocimiento de Peralta de la Sal y de algunos de los lugares más significativos vinculados con la historia y la espiritualidad escolapias. Durante esos días conocieron las salinas y el olivo, espacios que les permitieron acercarse al ambiente en el que nació y creció San José de Calasanz.
Del 11 al 14 de julio, el P. Emmanuel Suárez Serrano, Sch. P., acompañó a los participantes durante unos días de Ejercicios Espirituales. A lo largo de las sesiones ofreció diversas pistas de oración, reflexión y discernimiento para verificar la propia vocación. Este proceso no estuvo orientado a cuestionar si existe o no una llamada a la vida religiosa, sino a revisar con sinceridad cómo vive cada hermano la vocación que ha recibido.
A la luz de las Constituciones de la Orden de las Escuelas Pías, los participantes fueron invitados a profundizar en el modo concreto de vivir los votos religiosos y a examinar cómo estos se expresan en sus decisiones, relaciones fraternas, responsabilidades comunitarias y disponibilidad para la misión. Los Ejercicios ofrecieron, por tanto, un espacio para confrontar la vida cotidiana con el don de la vocación y renovar el compromiso de seguir a Cristo con mayor libertad, fidelidad y generosidad.
La oración personal, el silencio y los momentos de reflexión ayudaron a releer la propia historia vocacional, reconocer la presencia de Dios en el camino recorrido y descubrir aquellos aspectos de la vida consagrada que necesitan ser fortalecidos. Cada participante pudo preguntarse no solamente qué significa haber sido llamado, sino, sobre todo, cómo está viviendo actualmente esa llamada y de qué manera puede responder a ella con mayor plenitud.
Las meditaciones permitieron también relacionar la experiencia vocacional personal con las claves de inspiración propuestas para este sexenio en la Orden de las Escuelas Pías. Estas orientaciones ofrecen un horizonte común para renovar la vida religiosa, fortalecer la comunión fraterna y asumir con creatividad, esperanza y disponibilidad la misión educativa y evangelizadora confiada a los escolapios.
Durante esta etapa, los participantes de cada demarcación presentaron también la realidad de sus respectivas demarcaciones, compartiendo algunos rasgos significativos de sus presencias, comunidades y obras. Estas presentaciones permitieron conocer mejor la diversidad de la Orden y dialogar sobre los desafíos y las luces que cada realidad está viviendo en torno a la pastoral vocacional, la formación inicial y la misión escolapia. Fue un espacio valioso para ampliar la mirada, fortalecer el sentido de pertenencia y reconocer que la vocación escolapia se encarna hoy en contextos muy diversos, pero unidos por un mismo carisma y una misma misión.
Al concluir las sesiones de los Ejercicios Espirituales, el P. José Pascual Burgués, quien también colaboró como traductor al francés de las conferencias impartidas en Peralta de la Sal, ofreció una presentación del Santuario y de su museo, así como de la capilla de los mártires y de la iglesia parroquial. Sus explicaciones ayudaron a los participantes a conocer con mayor profundidad los acontecimientos históricos y hagiográficos relacionados con estos lugares y con las personas cuya memoria se conserva en ellos.
Las visitas no se limitaron, sin embargo, a la transmisión de datos históricos. En cada uno de estos espacios, los participantes fueron invitados a establecer un vínculo entre la memoria escolapia y su propia experiencia de vida. Los acontecimientos recordados y los testimonios de santidad se convirtieron en una oportunidad para reconocer los desafíos personales y comunitarios que cada hermano afronta actualmente, y para discernir cómo ofrecer una respuesta vocacional concreta ante ellos.
De este modo, la estancia en Peralta de la Sal unió la memoria histórica, la experiencia espiritual y el discernimiento vocacional. Los lugares visitados, las conferencias, la convivencia fraterna y los Ejercicios Espirituales ayudaron a los hermanos a renovar su sentido de pertenencia a la Orden y su deseo de vivir con mayor coherencia y plenitud la vocación escolapia.
Durante esta etapa, los participantes de cada demarcación presentaron también la realidad de sus respectivas demarcaciones, compartiendo algunos rasgos significativos de sus presencias, comunidades y obras. Estas presentaciones permitieron conocer mejor la diversidad de la Orden y dialogar sobre los desafíos y las luces que cada realidad está viviendo en torno a la pastoral vocacional y la formación inicial. Fue un espacio valioso para ampliar la mirada, fortalecer el sentido de pertenencia y reconocer que la vocación escolapia se encarna hoy en contextos muy diversos, pero unidos por un mismo carisma y una misma misión.
Al finalizar esta etapa de la Ruta Calasanz, los participantes expresaron su agradecimiento a la comunidad de Peralta de la Sal; al señor Javier, gerente del Santuario; y a todo el personal de cocina y logística. Gracias a su generosa acogida, cercanía y espíritu fraterno, los hermanos pudieron vivir estos días en un ambiente propicio para la convivencia, la oración y la renovación vocacional.
