Sin Gustavo Gutiérrez O.P., Enrique Dussel, Franz Hinkelammert, Ignacio Ellacuría, Juan Luis Segundo, Jon Sobrino, Pedro Casaldáliga, Mons. Romero, entre otros que sirvieron de referentes, la Teología y Filosofía de la Liberación deben regresar en América Latina. Los tiempos iliberales que recorren la humanidad lo requieren. Superado el fin de la historia de Fukuyama, llega el momento de no dejar morir el legado del Papa Francisco que llevó a la cima global las ideas que germinaron en el sur durante la segunda mitad del siglo XX y que nos hicieron pasar de ser considerados espejos en el imaginario epistemológico global a ser considerados fuente por la calidad de la reflexión que produjimos.
El catolicismo sigue siendo un referente aglutinador (ethos) en nuestro continente. No podemos cerrar los ojos ante los populismos que preconizan el fin de la era woke y con ello tratan de arrastrar todos los progresismos existentes. La paz desarmada propuesta por el papa León XIV exige una praxis desarmante. Un dato a tener en cuenta es el intentar no repetir aquellas soluciones definitivas de antaño que convirtieron en dictaduras los sueños de pueblos que apostaron por una revolución y han visto migrar su futuro. Sin un nuevo fundamento creíble de lucha, regido por la coherencia, nuestros barrios quedarán a merced de la nueva doctrina Donroe -término con que Donald Trump rebautizó la doctrina Monroe- y su brújula Friedmaniana.
Ya lo dijo el filósofo mexicano Rodrigo Guerra, secretario de la pontificia comisión para América Latina: “el bien auténtico se construye con medios buenos y escucha atenta al pueblo”. No podemos renunciar al camino sinodal que tenía como bandera el: todos, todos, todos de Francisco. La parusía actual en nuestro continente nos exige una profundidad similar a la que tuvo el pensamiento católico de los 60, 70 y 80 del siglo XX. No se trata de copiar la metodología de los que ya no están, se impone que seamos capaces de revisar lo que nos han legado para actualizarlo acorde a los signos de los tiempos. A ellos les gustaría.
