Sobran las excusas cuando la necesidad de solidaridad es urgente e imprescindible, cuando otros sufren y tú podrías aliviar ese dolor, cuando alguien cercano te necesita y podrías hacerlo, cuando nos descubrimos que podemos colaborar para hacer una sociedad mejor, cuando otros lo están haciendo y nos enseñan que se puede, cuando sabemos que ayudar a otros nos produce la mayor felicidad, cuando tenemos conciencia de la necesidad de que otros nos ayuden…
No hace falta nada especial para ser solidario.
