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Su comentario Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza (1994) expresa con particular fuerza esa vocación. Richard interpreta el libro desde situaciones de persecución, exclusión y dominación imperial, subrayando su capacidad para sostener la resistencia y abrir horizontes de vida. La presencia del Resucitado ocupa el centro de esta lectura sistemática: la victoria de Cristo permite afrontar el presente, desenmascarar los poderes idolátricos y cultivar la esperanza de un mundo transformado. La escatología adquiere así una fuerza espiritual e histórica que compromete a la comunidad con la vida.[5]

Esta perspectiva ofrece una lectura resucitadora porque ayuda a levantarse, recuperar la dignidad y reconocer posibilidades allí donde la opresión parece clausurarlas. La nueva Jerusalén desciende hacia la humanidad, Dios habita con y desde su pueblo y enjuga sus lágrimas (Ap 21,1-5). Leído desde esa promesa, el horizonte apocalíptico alimenta una espiritualidad capaz de acompañar el dolor y sostener el compromiso. Para quienes estudian y enseñan la Biblia, permanece una exigencia fecunda: que la interpretación permita escuchar la esperanza contenida en el texto y discernir sus consecuencias para la existencia.

La recuperación del Jesús histórico pertenece a ese mismo proyecto. En Memoria del “movimiento histórico de Jesús” (2009), Richard concede importancia a la plena humanidad de Jesús y a la presencia de los pobres como sujetos de su movimiento. Su investigación de los orígenes busca ofrecer criterios para reformar la Iglesia. Volver a Jesús, a su anuncio del Reino y a las vidas que reunió en torno suyo significa mantener abierta la pregunta por la fidelidad histórica del cristianismo a su fuente.[7]

Harold Segura, pastor bautista y teólogo, ofrece otra dimensión de ese testimonio, la amistad, la conversación y el aprendizaje compartido atravesaban las diferencias confesionales, recuerda la disponibilidad de Richard para explicar sus investigaciones y el entusiasmo con que respondía a sus preguntas. Esta cercanía permite comprender el carácter vivido de su ecumenismo. La Palabra compartida creaba vínculos de fraternidad y hacía del encuentro entre cristianos un espacio de formación recíproca.[9]

La memoria de Pablo incluye igualmente su vida familiar junto a Gabriela, su esposa y compañera de camino. Tamayo los recuerda juntos y menciona a sus hijos al evocar la continuidad de su memoria. Richard, por su parte, reconoció en los agradecimientos de su comentario al Apocalipsis que el libro habría sido imposible sin la paciencia y el cariño de su familia. Ese reconocimiento permite acercarse al hombre detrás de la obra, una trayectoria intelectual sostenida también por afectos, compañía y vida compartida.[10]

Conmemorar su Pascua invita a recibir esta herencia a continuar estudiando y haciendo teología con rigor, escuchar a las comunidades y hacer del conocimiento un servicio. Para mí, esa responsabilidad tiene un rostro y un nombre. Pablo Richard fue y continuara siendo la persona más importante en mi formación como teólogo y su acompañamiento pertenece a las raíces de la teología que hoy desarrollo.

Desde mis primeros pasos en el estudio exegético riguroso, encontré en él fuerza, compañía e inspiración. Conversamos muchas veces sobre cómo abordar sistemáticamente los estudios bíblicos y sobre la responsabilidad del teólogo ante las necesidades de su tiempo. Su cercanía fue fundamental en la elaboración de mis primeros artículos y trabajos. Con él aprendí a vincular método, profundidad y exigencia académica de alto nivel con la vida de las comunidades y con su búsqueda de una Palabra capaz de iluminar la realidad.

Recuerdo especialmente la confianza con que acompañó ese proceso. Su exigencia estaba unida a la cercanía de quien camina al lado de otro y se compromete con su crecimiento. Pablo fue maestro, amigo y compañero de camino. Su importancia en mi vida permanece inseparable del afecto con que lo recuerdo y del dolor que me provoca no tenerlo igual de cerca.

Junto a Gabriela, siento profundamente su ausencia. Me hacen falta nuestras conversaciones, sus preguntas y esa compañía que fue fundamental mientras encontraba mi propia manera de pensar y escribir teología. Reconocer cuánto recibí de él hace más profunda mi gratitud y más sensible el vacío de su partida.

Mi querido Pablo, desde la esperanza de la resurrección te imagino llevando nuestras preguntas ante Aquel con quien tantas veces hablamos de encontrarnos, confiando en que en Él hallaríamos las respuestas.
Aquí sigo, con esas preguntas y muchas nuevas, con lo aprendido a tu lado y con el dolor de no poder seguir conversándolas contigo.
Hoy detengo mi pluma, enriquecida por tu bendición, para decirte cuánto haces falta. La teología que desarrollo lleva tu huella, mi vida guarda tu cariño porque para mí, siempre serás un imprescindible.

Tomado de Religión Digital: https://www.religiondigital.org/opinion/pablo-richard-obra-hizo-historia-teologia_1_1467159.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

Notas


[1] Leopoldo Cervantes-Ortiz, “Biblia, teología y cambio social: Pablo Richard en persona y en obra”, Protestante Digital, 24 de septiembre de 2021. https://protestantedigital.com/ginebra-viva/63487/biblia-teologia-y-cambio-social-pablo-richard-en-persona-y-en-obra.
[2] Juan José Tamayo, “Pablo Richard, teólogo de la liberación contra la idolatría del mercado”, Religión Digital, 22 de septiembre de 2021. https://www.religiondigital.org/el_blog_de_juan_jose_tamayo/Pablo-Richard-teologo-liberacion-idolatria_7_2380331945.html.
[3] Pablo Richard, “Lectura popular de la Biblia en América Latina: Hermenéutica de la liberación”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA, n.º 1 (1988): 28-31. https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/1.pdf.
[4] Pablo Richard, “RIBLA: 19 años de trabajo y 50 números publicados. Síntesis de nuestros logros más significativos”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA, n.º 50 (2005): 7-9. https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/50.pdf.
[5] Pablo Richard. Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, 1994, 17-18.
[6] Pablo Richard. El movimiento de Jesús antes de la Iglesia: una interpretación liberadora de los Hechos de los Apóstoles. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, 1998. 15-17.
[7] Pablo Richard, Memoria del “movimiento histórico de Jesús”: Desde sus orígenes (años 30) hasta la crisis del Sacro Imperio Romano Cristiano (siglos IV y V) (Departamento Ecuménico de Investigación DEI 2009) 30-35, 42-43. https://deicr.org/wp-content/uploads/2025/03/PabloRichard-MemoriadelmovimientodeJesus-completo.pdf.
[8] Cervantes-Ortiz, Leopoldo. “Biblia, teología y cambio social: Pablo Richard en persona y en obra”. Protestante Digital, 24 de septiembre de 2021. [9] Harold Segura, “Pablo Richard, un biblista para el desahogo, en una América Latina de ahogos opresores”, Lupa Protestante, 20 de enero de 2022; testimonio fechado el 24 de septiembre de 2021. https://www.lupaprotestante.com/pablo-richard-un-biblista-para-el-desahogo-en-una-america-latina-de-ahogos-opresores-harold-segura/.
[10] Tamayo, “Pablo Richard, teólogo de la liberación”; Richard, Apocalipsis, 13.