Celebraremos nuestro IV Capítulo Provincial animados con el lema: “Para que tengan vida”, una llamada, una responsabilidad y un horizonte que nos reta en este momento de nuestra historia.
Jesús ha venido para que la vida crezca, se expanda, se renueve y se entregue (Jn. 10,10), nuestro Señor nos ofrece una vida plena, abundante y desbordante, que se capaz de generar nueva vida. Como religiosos y laicos escolapios, participamos en este “dar vida” cada vez que educamos integralmente (acompañando, escuchando, discerniendo y sirviendo) a quienes confían en nosotros. La vida que Él ofrece se reconoce y descubre en los rostros de los niños y jóvenes que acogemos; en sus sueños, fragilidades, necesidades y posibilidades. También el rostro del Señor se refleja en nuestros hermanos de comunidad, en unas relaciones fraternas que hagan de nuestras Comunidades lugares para crecer en el seguimiento de Aquel que nos ha llamado y que nos invita a vivir nuestra consagración, bautismal y religiosa, al servicio de Dios y de su Iglesia.
Como Provincia, nos ponemos en actitud de discernimiento compartido en torno a qué decisiones, qué procesos y qué estructuras debemos potenciar para que la Vida siga creciendo en Betania. Afrontamos este Capítulo Provincial con luces y sombras, con cansancios y esperanzas, con búsquedas y certezas, con la convicción de que el Espíritu sigue actuando en medio de nosotros.
El Capítulo viene a ser acontecimiento, oportunidad y espacio en el que nuestra realidad pueda escucharse, discernirse y decidirse, donde podamos actualizar y recibir la Vida que Cristo nos da, en un contexto sinodal y así derramar abundantemente esa Vida en el mundo, a una juventud y niñez, que necesitan la alegría y la esperanza que nos ofrece Jesús Resucitado.
La fecundidad del Capítulo será posible si logramos escucharnos con humildad, discernir con sinceridad y decidir con valentía. Será más fecundo si mantenemos en el centro a las personas, no tanto las estructuras. Será fecundo si dejamos que el Evangelio sea criterio y que nuestro Carisma, sean motor e impulso. Será fecundo si lo afrontamos y vivimos auténticamente como acontecimiento de fe, de esperanza y de amor.
Que María, Madre de las Escuelas Pías, nos acompañe en este camino. Que Calasanz nos inspire con su audacia y su ternura. Que el Espíritu nos sostenga y conceda la gracia de seguir siendo una Provincia que engendra vida, que acompaña la vida y que celebra la vida.
Jorge Iván Ruiz Cortizo, Padre Provincial
