A un año exacto de la publicación de la carta apostólica “diseñar nuevos mapas de esperanza”, el Dicasterio para la cultura y la educación ha organizado, durante los días 22 y 23 ed octubre, un Congreso Internacional para reflexionar sobre la educación en un momento en que el mundo atraviesa una transformación sin precedentes, marcada por la aceleración tecnológica, la dispersión del conocimiento y un profundo malestar existencial entre las jóvenes generaciones.
Este encuentro internacional congregó a académicos, teólogos, científicos y educadores de todo el mundo para reflexionar sobre los grandes desafíos educativos y espirituales del presente. De las Escuelas Pías asistió una pequeña delegación de 6 personas.
Es difícil resumir en un artículo la riqueza que aportó cada ponente. Las conferencias están recogidas en https://www.dce.va/it/eventi/2026/congresso-internazionale-sulla-pastorale-scolastica-e-universita.html
Presentamos algunas ideas clave de estos días:
- denuncia con firmeza la prevalencia de una «cultura del rendimiento despiadada» impulsada por una meritocracia mal entendida.
- «Soledades digitales» con «cátedras invisibles» (redes, algoritmos e influencers) promoviendo valores centrados en la visibilidad, la inmediatez y el consumo superficial.
- La efectividad de una institución educativa se mide por su capacidad para educar el corazón en la compasión, la gratitud y la sensibilidad ante el dolor ajeno.
- La educaxión es encender un fuego con el testimonio entusiasmado que contagia el gusto por la verdad.
- Educa con estilo de acogida incondicional, que valora a la persona por lo que es y no por su rendimiento.
- Humanizar lo digital que ha provocar y potenciar la actividad intelectual del estudiante y no sustituirlo.
- adiestrar la atención y rescatar la capacidad de asombro en las aulas sin tener que recurrir a la IA.
- Cultivar la interioridad como espacio de libertad y sentido
- Educar para una paz desarmada y desarmante, con «menos sillas y más mesas».
- Mantener las escuelas abiertas en las periferias sociales y zonas de conflicto, garantizando que la educación sea un derecho para los más vulnerables y un proyecto de desarrollo humano integral.
- Conclusión: El educador como testigo y artesano de la esperanza donde cada ser humano es una obra de arte única e irrepetible, la «poesía de Dios» en el mundo.
Tenemos el artículo completo en https://coedupia.com/congreso-internacional-educacion-roma-22-23-octubre/
