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En este día de la vida consagrada es bueno recordar la opción de los religiosos escolapios que se podría definir diciendo que somos (o al menos queremos ser)…

  1. Amigos cercanos de Jesús, con quien estamos unidos en oración, sacramentos y vida.
  2. Pobres, porque compartimos como Él hizo, todos los bienes en una bolsa común al servicio de la comunidad, la misión y los más necesitados.
  3. Castos, porque centramos nuestra afectividad en el Señor y en la misión, acogiendo a miles de niños, niñas, adolescentes, jóvenes… como nuestros propios hijos.
  4. Obedientes, porque nos fiamos del criterio de la comunidad y de los superiores más que de nuestros propios criterios.
  5. Educadores, porque queremos ser como el Maestro que lleva la sabiduría y la felicidad verdaderas a los demás.
  6. Comunitarios, porque compartimos la vida, la oración, la misión y el destino con los hermanos que han sido llamados por Dios para ser escolapios.
  7. Para siempre, porque queremos des-vivirnos como hizo Jesús sin medida y hasta el extremo.
  8. Transformadores, porque queremos un mundo mejor y lo construimos con nuestra vida y nuestra misión.
  9. Convocantes, porque sabemos que la misión escolapia es inmensa y necesitamos de muchas más personas.
  10. Felices, porque descubrimos cada día que no hay mayor felicidad que ayudar a los que sufren, llevar alegría a quien la necesita…
  11. … y mucho más, como Calasanz, como tantos escolapios de hoy, de ayer y de siempre.