En este día de la vida consagrada es bueno recordar la opción de los religiosos escolapios que se podría definir diciendo que somos (o al menos queremos ser)…
- Amigos cercanos de Jesús, con quien estamos unidos en oración, sacramentos y vida.
- Pobres, porque compartimos como Él hizo, todos los bienes en una bolsa común al servicio de la comunidad, la misión y los más necesitados.
- Castos, porque centramos nuestra afectividad en el Señor y en la misión, acogiendo a miles de niños, niñas, adolescentes, jóvenes… como nuestros propios hijos.
- Obedientes, porque nos fiamos del criterio de la comunidad y de los superiores más que de nuestros propios criterios.
- Educadores, porque queremos ser como el Maestro que lleva la sabiduría y la felicidad verdaderas a los demás.
- Comunitarios, porque compartimos la vida, la oración, la misión y el destino con los hermanos que han sido llamados por Dios para ser escolapios.
- Para siempre, porque queremos des-vivirnos como hizo Jesús sin medida y hasta el extremo.
- Transformadores, porque queremos un mundo mejor y lo construimos con nuestra vida y nuestra misión.
- Convocantes, porque sabemos que la misión escolapia es inmensa y necesitamos de muchas más personas.
- Felices, porque descubrimos cada día que no hay mayor felicidad que ayudar a los que sufren, llevar alegría a quien la necesita…
- … y mucho más, como Calasanz, como tantos escolapios de hoy, de ayer y de siempre.
