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Para el Papa Francisco (1936–2025), la frase «esta economía mata» fue un eje central de su magisterio, denunciando un sistema que prioriza el lucro sobre la dignidad humana.

Sus críticas se centraron en varios pilares:

  • Economía de la exclusión e inequidad: Francisco rechazó un modelo que «descarta» a las personas que no son productivas para el mercado, como ancianos o jóvenes desempleados, y que concentra la riqueza en manos de unos pocos mientras millones quedan al margen.
  • Idolatría del dinero: Denunció que el dinero ha pasado de ser una herramienta de servicio a un «fin» que gobierna el corazón y las estructuras sociales, creando una «dictadura de la economía» sin rostro humano.
  • La cultura del descarte: El sistema actual no solo explota, sino que margina. Lo que no sirve para el consumo o el crecimiento se desecha, afectando tanto a seres humanos como al medio ambiente.
  • Destrucción de la «casa común»: Una economía que contamina y destruye el planeta para obtener beneficios inmediatos es considerada por él como una «enfermedad» y una perversión de su verdadera vocación.
  • Negocio de las armas: Francisco criticó duramente el comercio de armas como una economía de muerte que nunca podrá armonizarse con la paz.

Como alternativa, propuso la «Economía de Francisco», un llamado a jóvenes economistas para crear un sistema que sea justo, sostenible, solidario y que ponga la vida y la fraternidad en el centro.

Tenemos muchas sugerencias para hacer otra modelo de economía más humana y hermana, más justa y solidaria, más sostenible ahora y en el futuro con una banca ética, unos seguros éticos, iniciativas ecológicas, comercio justo, energía limpia y renovable, reciclaje, consumo apropiado, acciones de decrecimiento humano, agricultura ecológica, información independiente y crítica, educación transformadora… y muchas más.