José de Calasanz nació el 11 de septiembre de 1557 en Peralta de la Sal, un pueblo de la comarca aragonesa de La Litera, hoy en la provincia de Huesca. Era el menor de ocho hermanos, hijo de un alcalde local y de una madre que, según las crónicas, fue maestra. Esa mezcla de autoridad y vocación docente marcaría su vida entera.
Estudió Filosofía y Teología entre Lérida y Valencia, se ordenó sacerdote en Barbastro y se doctoró en Teología en Barcelona. Poco después llegó a Roma, donde descubriría su verdadera misión: no predicar desde el púlpito, sino enseñar a leer y escribir a quien nadie quería enseñar.
Al recorrer los barrios pobres de Roma, Calasanz vio algo que le cambió el rumbo: niños abandonados a su suerte, sin acceso a ninguna instrucción. En 1597 pidió prestada la sacristía de la parroquia de San José de Calasanz en el barrio de Trastevere y empezó a dar clase él mismo, sin cobrar nada. Aquello se convirtió en la primera de las Escuelas Pías, germen de lo que hoy se conoce como los escolapios.
El proyecto creció deprisa: en apenas cuatro años ya superaba los 500 alumnos, y el propio papa Clemente VIII quedó tan impresionado que decidió costear el alquiler del edificio. Fue, según los historiadores, la primera escuela pública popular gratuita de la Europa moderna.