La Fraternidad de las Escuelas Pías, aunque en algunos lugares cuenta ya con 27 años, está en momento de crecer en muchos sentidos: identidad escolapia propia, corresponsabilidad en la presencia y misión de las Escuelas Pías, en número de miembros y presencias, en incorporación de jóvenes, en diversidad vocacional dentro de la vocación común, en significatividad hacia dentro y hacia fuera del ámbito escolapio, en palabra propia…
Porque es necesario estar atentos al estancamiento: quien no crece tiene riesgo de reducirse, perder vitalidad, dejarse comer por el ambiente externo y por la propia Orden… e iniciar el camino a la insignificancia.
La última Asamblea de la Fraternidad General propuso algunas claves que hemos de cuidar: el clima de alegría y fraternidad interna, la identidad escolapia, la conciencia Escuelas Pías mundial, el cuidado del Movimiento Calasanz, la implicación en la Red Itaka – Escolapios…
