Durante su discurso, León XIV repasó el magisterio social de la Iglesia y destacó que el derecho al bienestar es un «derecho humano universal». Asimismo, analizó los cambios en el mercado laboral del siglo XXI, marcados por el excesivo peso de los mercados financieros en la gestión de las empresas, la deslocalización y el impacto de la inteligencia artificial, factores que han derivado en una mayor precariedad y en modelos de trabajo «híbridos».
El Papa instó a los entes de la Seguridad Social a garantizar la sostenibilidad del sistema sin perder el «tejido solidario», con especial atención a los jóvenes y a los trabajadores con empleos temporales o autónomos.