El encuentro ha reunido a representantes de institutos de las Conferencias Episcopales y centros de formación de agentes de Pastoral Juvenil de Honduras, México, Paraguay, Estados Unidos, Puerto Rico, Colombia, Argentina, Brasil, Jamaica y República Dominicana, quienes han compartido una intensa semana de reflexión, formación, oración y discernimiento sobre los desafíos actuales de la Pastoral Juvenil en el continente.
El trabajo se ha desarrollado siguiendo el método latinoamericano de revisión de vida o lectura creyente de la realidad —ver, iluminar, actuar y celebrar—, una metodología que ha marcado el camino pastoral de la Iglesia en América Latina y el Caribe. A ello se ha sumado un dinamismo plenamente sinodal, inspirado en las conversaciones en el Espíritu, que ha favorecido la escucha mutua, el discernimiento comunitario y la búsqueda compartida de nuevos horizontes para la misión con los jóvenes.
A lo largo de la semana, los participantes han contado con el aporte de reconocidos especialistas y agentes de pastoral de la República Dominicana, quienes han ofrecido valiosas reflexiones sobre temas de especial relevancia para la evangelización de las juventudes, entre ellos la migración, la salud mental, la movilidad humana, las realidades juveniles contemporáneas y el acercamiento eclesial y pastoral a las periferias.
En este espacio de comunión eclesial ha estado presente por primera vez la RPJ, Red de Pastoral Juvenil, a través de la participación del P. Alejandro Solórzano, coordinador del Equipo de Formación de la RPJ, quien compartió con los participantes los rasgos propios y la propuesta formativa de la red al servicio de los agentes de pastoral del continente. De manera particular, la Revista de Pastoral Juvenil RPJ fue presentada como un instrumento de reflexión, formación y acompañamiento pastoral, despertando interés y abriendo nuevas posibilidades de colaboración e intercambio con los institutos y centros presentes.
Más allá de los espacios académicos y pastorales, el encuentro se ha distinguido por un clima de fraternidad, cercanía y comunión, que ha permitido a cada delegación compartir la riqueza de su identidad cultural y presentar las experiencias, proyectos y procesos que desarrollan en sus respectivos institutos y centros de Pastoral Juvenil.
La celebración cotidiana de la fe, los momentos de oración compartida y el encuentro con jóvenes comprometidos con la Pastoral Juvenil de la República Dominicana han enriquecido profundamente esta experiencia eclesial, fortaleciendo los vínculos de colaboración, renovando la esperanza y reafirmando el compromiso de seguir caminando juntos, en clave sinodal, al servicio de las juventudes de América Latina y el Caribe.
