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Con frecuencia oímos que vivimos divididos, en medio de una sociedad líquida donde casi nada es estable, donde las decisiones dependen más del entorno que de uno mismo, donde cada cual puede ser muy diferente según el momento y circunstancia en que se encuentra…
Y mientras tanto vemos la importancia de la coherencia de vida, de integración de todo lo que somos.
Hemos de educar y educarnos en la coherencia de vida, con criterios claros que nos orientan, asumiendo las opciones que vamos tomando (ojalá sea la propia vocación), actuando de forma coherente y constante. Ahí se encuentra mucho de la felicidad personal y del entorno, el equilibrio de vida.