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Hoy, celebramos con alegría el 469º aniversario de la nacimiento de San José Calasanz, sacerdote, fundador y educador.
José Calasanz nació en 1557 en Peralta de la Sal, una pequeña ciudad en el reino de Aragón, en la frontera entre las tierras hablantes de Castilla y Catalán, a los pies de las Pirineas. Era el más joven de ocho hijos, nacido a Pedro Calasanz y María Gaston, una familia de «infanzones» – minor noble rural – con cierta reputación en la ciudad. Lo que recibió primero no fueron libros, sino devoción: su madre le enseñó con el corazón los versículos de «Milagros de Nuestra Señora» de Gonzalo de Berceo, y de sus labios llegaron el catecismo y los sacramentos. Antes de ser teólogo, Calasanz era un niño a quien alguien enseñó a orar. Nunca lo olvidará: todo lo que construyó después crecerá de la convicción de que lo que se planta en la infancia decide una vida. [Fuente: El Espíritu que el Señor me ha dado: Guía de Pilgrim para los lugares calasanzianos de Roma. 2026].
Hoy, 469 años después de su nacimiento, su misión continúa dondequiera que un maestro tenga paciencia para acompañar a un estudiante, dondequiera que un niño descubra que él o ella es amado, dondequiera que la educación se convierta en un camino hacia la dignidad, la fe y la esperanza.
Que la historia de la infancia de Calasanz nos recuerde algo profundamente importante: lo que se planta en el corazón de un niño puede dar forma a toda una vida.
Que continuemos a ser «nuevo Calasanz» en nuestro tiempo—maestros que forman mentes, nutren corazones, enseñan a los niños a orar y acompañan a los jóvenes con paciencia, fe y amor.
¡Feliz cumpleaños, San José Calasanz!
Fuente: escolapios de Asia Pacífico