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Una pegadiza canción sobre la sinodalidad que ha empezado a circular; primero, en WhatsApps y que, tras algunas sugerencias más, ha sido completada y subida a YouTube.
Creo que merece la pena indicar que en el título y en la letra de la canción se llama a poner en funcionamiento una sinodalidad en la que, además de hablar y escuchar, se decida. Y es este último verbo el que hace singular la letra de esta canción, llamada, por supuesto, a ser escuchada y cantada en nuestras comunidades, pero antes, sentémonos a hablar, a escuchar y a decidir.
Que vuelva la palabra Sentémonos a hablar, sentémonos a escuchar. Que una Iglesia sin palabra no puede caminar.
No queremos una Iglesia levantada sobre el temor. No queremos decisiones sin escucha y sin calor. No queremos comunidades que se sientan sin hogar. No queremos que la historia se pueda sustituir sin dialogar.
Si el Evangelio nos reúne, si Jesús parte el pan, no podemos ser hermanos sin decidir en comunidad. Que vuelva la palabra, que vuelva la verdad. Si decimos sinodalidad, deberá ser verdad. Que vuelva la escucha, que vuelva el corazón. Una Iglesia que discierne y decide en comunión.
Curas viejos y cansados, curas maduros también, han cuidado muchas vidas sin mirar si alguien los ve. Laicas, laicos y mujeres sosteniendo la misión, no pueden quedar al margen, tienen palabra y corazón. No queremos una mesa donde todo venga ya.
Queremos traer preguntas, queremos poder aportar. Que vuelva la palabra, que vuelva la verdad. Si decimos sinodalidad, deberá ser verdad. Que vuelva la escucha, que vuelva el corazón. Una Iglesia que discierne y decide en comunión. No es rebeldía pedir escucha, no es ataque preguntar. No es romper la comunión decir que algo va mal.
Queremos una diócesis con memoria y conversión. Que no falten los pequeños, que no falte la verdad. Que no haya en las parroquias nadie sin poder hablar. Que no falten las mujeres, ni quien sirve sin figurar. Que no falten los pobres, que nos vuelvan a centrar. Que vuelva la palabra, que vuelva la verdad.
Si decimos sinodalidad, deberá ser verdad. Que vuelva la escucha, que vuelva el corazón. Una Iglesia que discierne y decide en comunión. Sentémonos a hablar, sentémonos a escuchar. Que una Iglesia sin palabra no puede caminar.